Teresa del Conde

Teresa del Conde y la crítica de arte entre nosotros

 

En un país donde la crítica de arte es ejercida por unos pocos, la desaparición de uno de ellos debiera causar un apagón mayor en el ámbito de la cultura. Si no es así se debe, quizá, a la misma causa. En el curso de dos años, México perdió a dos de sus mayores exponentes en ese ralo cuanto a veces demeritado oficio: Raquel Tibol (febrero de 2015) y Teresa del Conde (febrero de 2017). Ambas produjeron alrededor de 40 libros y numerosos artículos sobre las diversas facetas de la plástica. Teresa del Conde, por el enfoque psicoanalítico que introdujo en la crítica de arte, produjo un estilo más cálido, más apasionado, más cercano a las motivaciones del artista. En Cartas absurdas, el nutrido epistolario que intercambió con otro crítico, Jorge Manrique –también ya desaparecido–, estos rasgos pueden sentirse con mayor nitidez. Su condición de académica destacada le permitió imprimir a sus textos una gran calidad pedagógica, como puede verse en Una visita guiada. Breve historia del arte contemporáneo de México, un texto donde prácticamente lleva de la mano al lector por corrientes, escuelas, lenguajes, estilos, artistas y vicisitudes de la plástica –señaladamente de la de México. Por sus investigaciones y saber en el mundo del arte, de los que también dejó constancia en el periodismo cultural (La Jornada) fue incorporada a la Academia de Artes como miembro de número.

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