Santiago Carbonell

 

Sacro y profano en la obra de Santiago Carbonell

 

Santiago Carbonell establece un diálogo secreto, confidencial, ascético, íntimo –a veces cómplice, de piel a piel, a veces místico, de orante a orante– en los personajes que pueblan  su obra. Esta comunicación la encontramos traducida en los trazos de los rostros y cuerpos de una extensa galería con la que se dio a conocer desde sus primeras obras expuestas a la mirada de un público exigente y cuya mismidad da fulgor a su más reciente producción.  Al pintor español nacido en Quito se lo ha clasificado, no sin ligereza, dentro de la corriente del hiperrealismo que destaca en las tres últimas décadas del siglo XX y llega a extenderse hasta nuestros días.   Pero clasificarlo de tal manera es pasar por alto el significado dramático y sensual o fervoroso y místico en unas u otras de sus realizaciones.

La precisión y profundidad en Carbonell, vinculadas al fotorealismo, conforman un sello estilístico para alcanzar la maestría artística que ilumina cada uno de sus temas:   temas donde vibra el alma humana producto del diálogo entre el artista y su obra.  Así puede observarse en las piezas que conforman la exposición individual  Retorno a lo primordial que  presenta el Centro de las Artes de Nuevo León o en el soberbio mural realizado en la parroquia de la Anunciación de la Virgen María en Tejeda, Querétaro con el título Madonna dell’Angelus.

 

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