Joy Laville

JOY LAVILLE O EL DIARIO CROMATICO DE LA PLACIDEZ

Un cuerpo desnudo sorprendido quedamente por el color.  Unas flores, quizá plumbagos, sobre los que se posa quietamente el color.  Una colina sobre la cual cae, como si fuese el rocío, un manto de color. Y así, de manera interminable, todos los días hasta hacer que cada imagen colmara todas las horas con esa placidez que sólo se encuentra en un prado campirano, a la orilla de una quieta bahía, a la espera del paso de una bicicleta por la antigua vereda.  Imágenes que solo están ahí sin otra definición que recibir colores leves para subrayar su placidez.

Joy Laville, la pintora británica que encontró, como muchos otros artistas, una segunda patria en México, deja tras de sí una estela cromática que anima personajes, paisajes, objetos que se ofrecen a la vista como una bienvenida a un mundo alejado de la conmoción, de la estridencia, del éxtasis o del cataclismo.

Joy, alegría, pero alegría reposada.  Quizá una respuesta a los terribles escenarios de entre guerras que le tocó experimentar en sus primeras dos décadas de vida en Europa.

La estancia de Joy Laville en Canadá  a  lo largo de nueve años, si no tan halagüeña desde el punto de vista sentimental (su primer matrimonio lo juzgaba un error) bien pudo ser un remanso espiritual para ella debido a lo estable de su entorno social. Más tarde descubriría en México el clima humano –amigos, el amor con el escritor mexicano, Jorge Ibargüentia, lugares, colores– que la iba seducir: siempre que residió en otras ciudades fuera del país terminaba por regresar a territorio mexicano, el sur de la ciudad de México, San Miguel de Allende, Cuernavaca, donde murió a la edad de 94 años.

Lo fundamental del testamento plástico de esta artista singular al margen de los ismos ella lo realizó en México.

Jorge Ibargüengoitia escribió sobre su esposa Joy como pintora: “Joy Laville sabe ver, sabe recordar, sabe poner colores sobre una superficie plana, y tiene la rara virtud de poder participar en el pequeño mundo que la rodea.”

 

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